Tengo la sensación de haber pasado una noche fabulosa, espléndida, de esas que ocurren en ocasiones especiales. Se que estás en la cocina preparando el desayuno porque el aroma del café recién molido invade toda la casa. Agregas tostadas, mermelada y jugo de naranja. Ahora te llegas hasta la cama y me despiertas con un beso y con tiernas caricias. Has improvisado un salto de cama con mi camisa blanca que te queda sensual y provocante. Nos vamos hasta el comedor, desayunamos y disfrutamos de la suave melodía de un piano que se reproduce en el equipo de la casa, con sonidos atrapantes pero suaves al oído, así podemos conversar de nuestros proyectos.
Mas tarde preparamos una canasta con algunas pocas cosas y nos vamos a pasar unas horas al mar. Verte al sol es todo un espectáculo. Disfruto de vos con solo mirarte. Y pienso otra vez como hago para salir del hechizo que me hiciste, como me atrapaste, como no logro dejar de pensarte, cuando volveré a verte. Y me pregunto que sientes por mi, que piensas de nuestra relación, de cómo haré para quererte tanto sin lastimarte. Es que cuando el amor es tan grande puede hacer mal. Y me digo con convicción que tenerte cerca vale la pena porque sos maravillosa, hermosa, joven, repleta de ternura, de frescura, con ilusiones y sueños que tendrán que ver con tu futuro feliz. Tu inocencia me deslumbra, tu respeto por mí, tu pulcritud, tu educación, tu todo.
Y me pregunto de nuevo como es que una niña tan especial para mí estuvo tantos años perdida, escondida, tapada, oculta, lejos de mi alcance. Nos conocemos desde hace 7 años y recién ahora sé de todo el tiempo que perdí tratando de invertirlo en gente que no valió la pena. Y vos que estabas tan lejos llegaste a mi alma y presiento que te vas a quedar para siempre. Te quiero y te lo digo mil veces, pero es más que eso. Te adoro, te pienso, te extraño, te necesito, te llamo, te espero, te busco, te amo.
Este día en la playa es tan perfecto que me relajo y creo que me voy a dormir…
Dormí profundamente y me despertó un sonido familiar. Veo que no estoy tirado en la arena, que no es la casa de la playa y la vajilla blanca y los cortinados extraordinarios ya no están. Que el ventanal de casa da a la calle y ya no hay mar. Con todo lo que se fue también te fuiste vos.
Reviso el celular y entiendo que eso me despertó, un mensaje de texto. Es tuyo y dice con letras frías y lejanas: quería que sepa que lo quiero mucho y que no se va a deshacer de mí tan fácilmente. Lo quiero. Besos
…como en todos tus mensajes…lo quiero. Besos.

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